Ser fuerte
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anonima lo escribió en "" un 9 de enero de 2010
Y de repente me dí cuenta: había dejado de luchar. Me había acomodado. Me había acostumbrado demasiado a depender, a dejar que cuidaran de mí, a sentirme a salvo sin motivo, simplemente sabiendo que alguien cuidaría de mí y que haría que todo funcionase. Te dejas llevar tranquilamente mientras alguien te susurra que todo va bien y por un instante te sientes a salvo de todo
Pero de repente surge un imprevisto, algo que cambia la ecuación, que saca lo que realmente hay dentro de nosotros. Y ves que todo son castillos en el aire y que realmente no lucharan tus batallas ni estarán allí para limpiarte las heridas. Una frase, un silencio, un suspiro, unos brazos cruzados sobre el pecho, el mas mínimo detalle es el detonante. Al principio lloras, te desesperas, sientes que no puedes hacer nada por ti mismo. Pero poco a poco vuelves a encontrar tu propia fuerza, aquella que habías dejado de utilizar porque no era necesario. Te secas las lágrimas, levantas la cabeza y sacas fuerzas para hacer tu camino sin ayudas. Nada ha cambiado, sigues pensando lo mismo, sigues sintiendo lo mismo, pero ya no eres la misma. Nada ha cambiado. Nada y todo. Porque aunque tus actos y tus sentimientos siguen siendo los de siempre ahora te das cuenta de que estas sola, como antes, como siempre lo has estado y que no eran más que castillos en el aire.
Y vuelves a ponerte los guantes y pelear. Y vuelves a ser independiente. Y vuelves a ser fuerte.
Se acaba el año. Poco a poco pero de manera inevitable. Se cierra el círculo. Quien mas y quien menos echa la vista atrás y hace balance, lo bueno, lo malo, lo dulce y lo amargo, e intenta también cerrar su círculo, terminar cosas inacabadas, cerrar el año con beneficios.
“¿Por qué te sientes siempre tan triste?” me ha preguntado hoy mi alma. En realidad no lo se, pero mi alma tiene razón, me siento triste. “Deberías pensar en mí, me esfuerzo porque sonrías, porque seas feliz, y no leo más que tristeza. Nunca escribes sobre las cosas buenas de tu vida, no escribes sobre que luce el sol o que te gusta la nieve. Solo te centras en lo malo, machacándote cada día, solo piensas en tu gris y nunca en mi morado. Dices que te sientes sola y no te das cuenta de que yo siempre estoy contigo. Y siento que no soy nada en tu vida, no soy nada para ti.” Mi alma tiene razon. Aunque me duele y siento que se me encoje el estómago, porque me suena a despedida. Tengo que reconocerlo, no he hecho nunca nada por mi alma. Probablemente no merezca que mi alma siga a mi lado.
Es sábado. La mayoría de la gente odia los lunes, yo odio los sábados. Esta mañana me he despertado y ya estaba sola. He desayunado y me he vestido para salir a la calle. He ido a la carnicería del barrio y al super. He comido. Sola. He puesto un par de lavadoras, he puesto el lavavajillas, he limpiado la casa…. Sola. Ahora estoy sentada en el sofá, tomándome un café y esperando a que llegue el chico del reparto del super ya que no me veo capaz de traer toda la compra yo sola.
Te pedí un abrazo como tantos días. Quizás ese fué mi primer error: pedirlo, pero tú nunca has sabido cuando he necesitado un abrazo, de hecho no logro recordar si alguna vez me has abrazado sin que yo te lo pidiera. Te pedí un abrazo y viniste a abrazarme. Y mientras con un brazo hacías un amago de complacerme con la otra mano me tocabas el culo, como casi siempre.
A veces pienso que todas y cada una de las decisiones que he tomado en mi vida son incorrectas. A veces pienso que cada movimiento ha sido un error, que cada paso que he dado ha sido en dirección contraria. A veces pienso que no hago más que equivocarme, cada día, en cada suspiro y con cada pensamiento. Y me doy cuenta de que no solo me equivoco con mis actos, sino que también me equivoco cuando me quedo quieta y no hago nada, y veo que el mundo a mi alrededor sigue girando sin mi y ya es tarde para que yo me vuelva a subir a el…. Hay días que siento mis errores pesados sobre mi espalda, retrasando mi marcha, haciéndome mas pequeña y mas débil y temerosa de cometer más errores. 