Ser fuerte
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anonima lo escribió en "" un 9 de Enero de 2010
Y de repente me dí cuenta: había dejado de luchar. Me había acomodado. Me había acostumbrado demasiado a depender, a dejar que cuidaran de mí, a sentirme a salvo sin motivo, simplemente sabiendo que alguien cuidaría de mí y que haría que todo funcionase. Te dejas llevar tranquilamente mientras alguien te susurra que todo va bien y por un instante te sientes a salvo de todo
Pero de repente surge un imprevisto, algo que cambia la ecuación, que saca lo que realmente hay dentro de nosotros. Y ves que todo son castillos en el aire y que realmente no lucharan tus batallas ni estarán allí para limpiarte las heridas. Una frase, un silencio, un suspiro, unos brazos cruzados sobre el pecho, el mas mínimo detalle es el detonante. Al principio lloras, te desesperas, sientes que no puedes hacer nada por ti mismo. Pero poco a poco vuelves a encontrar tu propia fuerza, aquella que habías dejado de utilizar porque no era necesario. Te secas las lágrimas, levantas la cabeza y sacas fuerzas para hacer tu camino sin ayudas. Nada ha cambiado, sigues pensando lo mismo, sigues sintiendo lo mismo, pero ya no eres la misma. Nada ha cambiado. Nada y todo. Porque aunque tus actos y tus sentimientos siguen siendo los de siempre ahora te das cuenta de que estas sola, como antes, como siempre lo has estado y que no eran más que castillos en el aire.
Y vuelves a ponerte los guantes y pelear. Y vuelves a ser independiente. Y vuelves a ser fuerte.
